Marzo 10 2014
Tú, oh San José, eres verdaderamente modelo de santidad, no sólo por la misión que Dios te ha confiado, sino, sobre todo, por la intimidad vivida con Jesús. Jesús aprendió de ti a saborear los sabores de nuestra vida terrena y. aprendiste de él a ser espejo de las exigencias divinas presentes en tu vida. El santo, en efecto, es aquel que se deja investir de la misma santidad de Cristo Jesús.